Que la migración es inherente al ser humano, ¿estamos de acuerdo?
¿Y que promueve una deconstrucción de la percepción de lo que significa ser humano en la sociedad?
Y si ambas son afirmativas, ¿cuál sería la mejor estructura visual para representarlas?
Recortar el pasado para crear lo nuevo, abrir espacios, descartar los restos, seleccionar lo que queda y posicionarlo con un nuevo propósito.
En collages compuestas de imágenes tomadas en desplazamientos entre cuatro continentes a lo largo de estos 10 años como migrante, vemos aquí una reconstrucción de significados y comprensiones de la experiencia de estar lejos de las propias estructuras.
Estructuras territoriales, pero también afectivas, simbólicas y culturales, que conforman este nuevo universo de incertidumbres y dificultades de vivir en otras sociedades.
A partir de la investigación colectiva y de métodos de análisis supervisados, INMI surge de la reflexión sobre los sentimientos y pensamientos de una migrante que llega con un paquete de violencia simbólica del sur global, escaso capital social y un conjunto de privilegios blancos, todo en una mochila, transportado y deconstruido diariamente en la aventura -y el dolor- del movimiento.
La comprensión del yo y la constante construcción de significados en torno al vacío migrante establecen INMI como una obra inacabada que lleva el movimiento y la mutabilidad a su propia esencia.
El comienzo viene antes de la acción, viene de la idea que se está concretando. Ese momento en el que todo está listo y aún no sabemos adónde nos va a llevar.
La suspensión se refiere a esa sensación previa a la partida, en la que ya percibimos el sabor de la libertad pero aún no hemos empezado a volar. Es un montón de ideas colgadas, es guardar lo que no queremos en los armarios, es ver cómo se cierran puertas y se abren nuevos caminos, es la sensación de empezar a escalar una roca alta apoyado sólo en un hilo que se balancea con cada soplo de viento.
Suspenderse es también contener la respiración como forma de detener el tiempo. Por miedo, incomodidad o simplemente por no querer saber lo que viene. Para algunos es emocionante, para otros es doloroso, pero para todos se balancea y es ahí donde comienza el movimiento.
La llegada es apabullante, emocionante y ajetreada. Un alboroto de olores, ruidos y sabores. Hay tantas experiencias nuevas que es sofocante lidiar con tanta información recibida. Pisamos nuevos lugares, sentimos texturas, probamos comida, conocemos gente y casi olvidamos todo lo que dejamos atrás.
El aterrizaje viene acompañado de un sentimiento de esperanza. Para los forzados por las circunstancias, la esperanza es un bote salvavidas en mares agitados; para los aventureros, es un mapa dibujado por estrellas que susurran historias de tierras inexploradas.
Es una saturación de muchos colores, nuevos caminos, promesas, miedo, coraje, horizontes, un revoltijo de emociones, caos, luces y sombras. Un mosaico de sensaciones y experiencias inciertas, un espectáculo de contrastes, saturación y fragmentación de personajes.
Cada uno con sus propias historias y bagajes que se despliegan, se entrecruzan, se destrozan y se reconstruyen. Cada paso es un signo de exclamación, un signo de interrogación y un punto de partida para una narración que se desarrolla a lo largo del camino.
Recorrer nuevos caminos en otro país es como estar en una selva sin caminos en una noche de luna nueva.
No conocemos la ruta, tropezamos con pedruscos, la oscuridad no nos deja entender lo que pasa y vemos figuras borrosas sin saber hacia dónde correr. Solemos ir solas o, a veces, acompañadas de alguien que tampoco sabe adónde ir.
Son los bucles burocráticos, la búsqueda de un hogar, conocer gente nueva, entender cómo comunicarse -qué decir y qué nunca-, perderse en escenas sin sentido y sentir que las cosas se mueven sin propósito.
El choque cultural aumenta, la montaña rusa de emociones y la visión borrosa de las propias ideas se unen a la sensación de falta de apoyo y a las dificultades de tener de demostrar lo que vales todo el tiempo, porque no perteneces a ese lugar.
Ser migrante significa someterse constantemente a exámenes sin conocer la disciplina ni el contenido. El movimiento aquí es incontrolado, externo a si misma y confuso.
Una paradoja es algo que es y no es al mismo tiempo.
Es tener la oportunidad de vivir en un país económicamente mejor y al mismo tiempo sentirse inmóvil ante la difícil realidad de la migración. Es el esfuerzo por conectar con la cultura local y también cada vez más con tu ciudad natal.
Es volver a visitar a tu familia y escuchar lo privilegiado que eres por vivir esto y llorar solo en tu habitación porque no quieres volver por miedo a no poder hacer frente a las expectativas. Es echar de menos a tus viejos amigos pero darte cuenta de que ya no tienes mucho que ver con ellos.
Es no sentirse parte ni de aquí ni de allí.
Las estructuras de una paradoja no tienen sentido en el mundo material, son simbólicas y complejas, por eso se desmoronan junto con las idealizaciones. Estar en una paradoja es vivir en constante cuestionamiento, construir nuevas identidades y extrañar quiénes éramos antes.
La paradoja genera un movimiento que nos atrapa en un bucle de puertas cerradas en un mundo surrealista.
La inmersión en el vacío interior está llena de dudas, sentimientos conflictivos, tristeza y cansancio. Es una inmersión en las sombras que siempre han estado ahí, ocultas por una vida cotidiana activa, pero susurradas en voz baja antes de dormir y que fingíamos no oír.
Lidiar con el vacío que todos tenemos no es un proceso exclusivo de la migración, pero aquí viene más cargado de soledad y del deseo de pertenencia que se pierde en la oscuridad con el sofocamiento de las propias emociones.
Profundizar en el interior es un proceso doloroso y algunos pozos son tan profundos que a veces la única salida es escalar en solitario para alcanzar la cuerda que te han lanzado para salir. Dicen que si miras al precipicio, éste te devuelve la mirada.
¿Y si reconociéramos esta mirada como una parte permanente de nuestro ser y también como una guía para construir nuevos significados en torno a este vacío?
Encontrar nuevos significados y construir puentes entre lo que anhelamos y lo que antes no queríamos ver. Conectar con el territorio aceptando sus diferencias y renunciando a las comparaciones con nuestra propia cultura colonizada. Conectar con las personas, migrantes o no, construyendo redes, propagando afectos y reconociendo que la no pertenencia también es colectiva. Aprender a recibir ayuda, a cuidarse y a dejarse llevar por los imprevistos y golpes propios de la vida migrante. Conexión, adaptación, integración. Movimientos desorganizados y caóticos, por dentro y por fuera, bievenidos.
Mantener el equilibrio es un esfuerzo constante y quizá eso es lo que se aprende. Por muy tranquila que esté la marea, llegará una ola capaz de arrastrarnos. En esta jornada de altibajos, alegrías y decepciones, apoyos y contratiempos, quizá el equilibrio resida en responder al torbellino de emociones integrándolo en una misma. Aceptar el vacío, construir un sentido a su alrededor y equilibrarlo con nuevas experiencias y conexiones. Somos seres migratorios, y el desasosiego forma parte de estar en movimiento. Llevado por el viento o por el océano, el ciclo migratorio no termina; se renueva y vuelve, con otras formas y colores, con otras sensaciones, pero siempre deconstruido y cargado de nuevas percepciones.
ENERO – Barcelona / ES
ABRIL – Londres / UK
DICIEMBRE – Porto Alegre / BR
CLIENT: Hackaton Social 2019
TIMEFRAME: 3 days
TEAM: Beliz Boni | Felipe Schaeffer Neves | Tulio Ribeiro | Lari Moura | Luca Gonzales
PLACE: Valencia | Spain
YEAR: 2020






CLIENT: EPIC CIC
TIMEFRAME: 3 month
TEAM: Beliz Boni | Ola Allilaj | Jone Kociunneit
PLACE: London | UK
YEAR: 2019
Epic is a non-profit organization that offers a range of services for young people and people with disabilities. Their mission is to inspire young people to achieve their potential and to make a positive difference to the communities in which they work.

We reached 100% of the KPIs established at the beginning of the campaign.
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There was a 30% increase in the search for the organisation by the local community during the campaign.
Young people attending the program reported feeling closer to the organisation due to publications in social media.
CLIENT: Spaan Elderly Home
TIMEFRAME: 3 months
TEAM: Beliz Boni | Letícia Uzun | Spaan Team
PLACE: Brasil
YEAR: 2018
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